Si se hubiera dedicado a esto, ahora lo estarían explotando, o lo habrían echado de un periódico, o estaría sufriendo la crisis económica en forma de despido barato.

Si se hubiera dedicado a esto, estaría pensando en manifestarse por las calles, o parar de escribir para que la gente, la mayoría de la gente, tomara en consideración los puestos de trabajo de los medios de comunicación.

Pero se murió.

Se sentaba delante del ordenador y pensaba y repensaba las palabras adecuadas, para que los artículos fueran legibles, para comunicar algo, para expresarse correctamente. Pero, sobre todo, "para que lo entienda todo el mundo", una cuestión que para él era fundamental, "que no haya distancia".

Por eso daba valor a muchos de esos programas que la mayoría consideramos telebasura, porque entendía que además de trabajo duro, requería un esfuerzo para que todo el mundo lo entendiera: el lenguaje de la mayoría de la gente.

Pero no le dio tiempo.

Sólo le dio tiempo a hacer prácticas en un medio de comunicación que hoy no recomienda nadie debido a sus condiciones de trabajo.

Pero él estaba tan agradecido que hubiera trabajado gratis, y asumo esta afirmación porque una vez empezó, entendió que era lo que quería hacer, se tenía que dedicar al periodismo.

El inconveniente es que no tuvo la suerte ni la oportunidad de que le sucediera como le está sucediendo a muchos profesionales de los medios de comunicación: "Es el momento de colgar la grabadora", "estoy pensando en opositar", "prefiero trabajar en un Mercadona que en prensa", "estaba mejor cuando ponía copas, sin contrato, pero cobraba más y me trataban mejor", "me largo a la Ferralla antes que seguir aguantando a estos HdP", son comentarios que me han hecho muchos trabajadores y trabajadoras de este mundillo.

Pero Nacho ya no está, no podrá verlo, no podrá pelear por sus derechos, no podrá disfrutar como la primera vez que vio su nombre escrito en una página del periódico, o como la vez que vio una foto suya en la portada de esa misma publicación. El hecho de que llevara su firma era secundario, el hecho de encontrarse en el sitio adecuado en el momento exacto, haciendo la foto y preguntando...eso era lo que le daba la vida.

(Podría escribir hasta hacer explotar el ordenador, pero es mi pecho y la falta de respiración quienes me obligan a parar)